jueves, 29 de octubre de 2015



“El Cuerpo en la Escuela” es un proyecto que surge a partir de la necesidad de compartir nuestra experiencia como bailarinas y educadoras, como docentes de danza en escuelas y diversos espacios de la educación formal y no formal con maestrxs, estudiantes, artistas y educadores de diferentes áreas.
Este tejido se fue haciendo desde las experiencias personales de cada una como docentes,  pero también como equipo a partir del momento en que comenzamos a trabajar juntas, pudiendo compartir en el hacer, prácticas, metodologías, preguntas, reflexiones, inventos, pruebas, aciertos y errores.
El proyecto tiene como foco la observación y el estudio del lugar que ocupa el cuerpo, en la escuela y en la sociedad.  Entendiendo que hay una gran desinformación y falta de prácticas desde el cuerpo, nos permitimos generar un espacio para la investigación, divulgación, sensibilización y reflexión sobre el cuidado y el conocimiento del cuerpo; sus capacidades expresivas, comunicativas y de empoderamiento a través de la danza, la expresión corporal y el arte en el mundo educativo y así llegar a lxs propixs docentes, educadores y estudiantes que se vinculan con niñxs y jóvenes.
Creemos en la importancia de la inclusión de la educación artística en la escuela desde la más temprana edad y para toda la vida, fomentando  la práctica del arte en la propia aula, desde la participación activa del cuerpo, reconociendo a la vivencia corporal como el lugar privilegiado de aprendizaje.
Desde el año 2014 hemos realizado varios talleres, generando  espacios de encuentro en los que participaron docentes, maestrxs, estudiantes de educación inicial, primaria, secundaria, ISEF,  bachillerato artístico y personas vinculadas a diversos ámbitos de la educación en la infancia y juventud.
En estos encuentros nuestro  macro objetivo se ha centrado en encontrar dinámicas, prácticas y textos que nos ayuden a entender e introducirnos en los ejes y contenidos de la danza y la expresión corporal. Así como también pensar en colectivo acerca de cómo aplicar las  herramientas que nos da el arte y cómo incluirlo en el cotidiano del ámbito educativo.
Los talleres han sido diversos en cuanto a formato, participantes y duración dependiendo del contexto y las circunstancias, pero siempre como metodología convivimos entre material teórico, clases vivenciales, espacios de reflexión presenciales y virtuales.

Inmersas en el trabajo educativo hemos observado y reflexionado  acerca del entorno y espacio escolar. ¿Cuánto permite o no permite a sus estudiantes desarrollarse de forma crítica y reflexiva en libertad, cómo nos vinculamos afectivamente, qué señales damos lxs adultxs en cuanto a la posibilidad de manifestar lo que unx siente y quiere, cómo se involucran lxs docentes corporalmente con sus estudiantes, cómo vive su cuerpo el docente?
Esto se convirtió en fuerte motivación para continuar desarrollando el proyecto.
Entendemos que lxs maestrxs y lxs docentes tienen una escasa  formación que integre prácticas y reflexiones que le permitan llevar adelante los procesos de educación desde un abordaje  corporal.
Habiendo profundizado en varias teorías que definen al cuerpo, la corporeidad y la corporalidad y sobre todo basándonos en nuestra práctica, nos paramos desde un concepto que entiende al cuerpo como el primer intermediario de comunicación y expresión del ser.


En el correr de estos años hemos podido observar, cómo niñxs llegan a nuestras clases de una forma corporal claramente adiestrada y domesticada, así como también contradictoria e inarmónica, con uso de gestos y movimientos estereotipados, reproducidos desde la copia a programas o imágenes que nos ofrecen los medios masivos de comunicación.
Es así que llegan cuerpos tímidos, o demasiado movedizos, cuerpos paralizados o cuerpos que no paran de moverse. Cuerpos que no pueden abrirse al movimiento o incapaces de un momento de quietud hacia el silencio de gesto y de voz, para dar lugar al comienzo de una tarea juntxs.  Cuerpos paralizados a la hora de jugar y más si se trata de crear algo desde el uso de imágenes o consignas que refieren a mundos creados por la imaginación.
Es también cierto que no en todos los casos sucedía esto. También observábamos que en otrxs el movimiento, la expresión y la danza es la manera de afirmarse como seres, de reconocerse en ese espacio, de encontrarse, de equilibrarse, de comunicar y expresar lo que sentían y pensaban.
En nuestra práctica con niñxs,  fuimos buscando y encontrando estrategias, metodologías y contenidos que hicieran que esta cuestión de los beneficios que producía este espacio, abarcara a todxs los allí presentes. Sin embargo esto no es tarea fácil. Es necesario que el docente se encuentre en permanente estado de reflexión respecto a sus prácticas, sus metodologías y sus objetivos.


En estos encuentros y talleres compartimos herramientas prácticas, dentro de un marco teórico que sustenta los aportes para el trabajo en aula en la búsqueda de generar mejores vínculos intro y extra personales, colaborando con el desarrollo de la personalidad, la autoestima, la transmisión de valores positivos, la mejora en la  convivencia y los vínculos, el cuidado y respeto hacia nuestro cuerpo y el de los demás y la socialización e inclusión en poblaciones discriminadas y vulnerables.


Lxs docentes y las instituciones educativas en nuestra sociedad son centrales en la formulación para la construcción de los modos de relación. Somos quienes vinculamos y transmitimos lo que culturalmente aceptamos o no.
Hablar de arte es hablar de cultura y la misma se desarrolla siendo espejo de la sociedad.  Defendemos el derecho de lxs niñxs y jóvenes de participar de instancias y experiencias donde el cuerpo se exprese y donde se estimulan otros niveles de comunicación y entendimiento. Donde el manejo de nuestra corporalidad y la de los otros nos permita vincularnos con respeto.
Nuestra propuesta se orienta en la ampliación de la toma de conciencia del cuerpo y de las posibilidades de movimiento, creación y expresión que tenemos a través de él. Para ello hacemos mucho énfasis en trabajos que amplíen las capacidades de sensibilización y percepción como forma de alcanzar un buen contacto con el manejo del cuerpo propio y en el espacio compartido.